Hoy me gustaría compartir con ustedes que cursé el Programa de Formación y Certificación de Consejeros (PFCC) en Board Academy.
Para los que me conocen, saben que la formación profesional siempre ha sido uno de mis hobbies, ya que no solo me mantiene actualizado, también me brinda nuevas ideas y perspectiva.
Haré publicaciones periódicas de diversos temas, síntesis de notas, reflexiones y experiencias compartidas de este programa. Espero que les sean de utilidad.
Para clarificar estos conceptos, presentaré algunos ejemplos que todos vivimos durante el COVID-19 (los primeros días, la cuarentena y el regreso a la “normalidad”, donde la realidad que conocíamos cambió).
VUCA: Volatility, Uncertainty, Complexity y Ambiguity
En un mundo en constante cambio, resulta difícil planear y predecir el resultado de las organizaciones a largo plazo. Por ello, se plantea implementar un modelo de gestión en entornos complejos, volátiles, impredecibles y ambiguos para que las organizaciones tengan capacidad de reacción a las nuevas realidades que se les presenten.
Este modelo considera el análisis de 4 elementos del entorno VUCA desde el conocimiento y la predictibilidad:
Volatilidad (alto conocimiento y alta predictibilidad)
Se describe como la velocidad en la que se produce un gran volumen de cambios. Hay que observar principalmente los cambios en el consumo y la respuesta de la competencia. En este escenario es importante entender muy bien al consumidor, buscar nuevas oportunidades de mercado, cohesionar la cultura organizacional, visión compartida por toda la organización y modelos de acción claros y ágiles.
Algunos ejemplos de estos cambios: Durante la cuarentena del COVID, el consumo se transformó a venta en línea, a través de Amazon, Mercado Libre y las tiendas en línea; vimos cómo en EEUU los locales de las marcas en los centros comerciales se convirtieron en bodegas de última milla; restaurantes iniciaron la venta de alimentos preparados e insumos a domicilio, y emprendedores distribuyeron y comercializaron insumos médicos.
Incertidumbre (alto conocimiento y baja predictibilidad)

En este escenario se conocen las causas y efectos de los cambios, pero no se puede predecir el resultado que tendrá en el plan de acción. Es necesario tener una visión de 360° que involucre a toda la organización e identifique probables escenarios y resultados.
Después de las primeras semanas del COVID, entendimos que la cuarentena se podría prolongar; el trabajo se volvió remoto, pero no sabíamos cómo podía afectar a la productividad y los resultados de las empresas.
Complejidad (bajo conocimiento y alta predictibilidad)
Hablamos de entornos con muchas variables y conexiones entre ellas. En este caso es clave contar con herramientas sencillas que nos den una visión general de los cambios para priorizar y asumir riesgos.
Una vez que supimos que la cuarentena del COVID iba a permanecer indefinidamente, aunque no teníamos una experiencia, podíamos intuir hacia dónde se dirigía el consumo y a través de qué plataformas realizar la distribución. Otro ejemplo distinto: Organizaciones internacionales que se enfrentan a culturas, escenarios políticos y económicos distintos.
Ambigüedad (bajo conocimiento y baja predictibilidad)

Se trata de escenarios en los que no hay precedentes. La capacidad de adaptarse rápidamente a las situaciones que se presenten es la mejor herramienta para enfrentar este entorno.
Las primeras semanas del COVID, pensábamos que las restricciones de movilidad serían de corto plazo y que pronto íbamos a regresar a la normalidad. Muchos no hicimos planes de contingencia y nos quedamos esperando. Otros armaron escenarios y establecieron estrategias de corto y mediano plazo para mantener sus ingresos.
¿Cómo enfrentar el entorno VUCA?

- OKR: la organización necesita definir objetivos claros, precisos, medibles y compartirlos con toda la organización.
- Agilidad en la gestión de proyectos.
- Autoorganización, claridad de prioridades y objetivos, y trabajo colaborativo entre equipos son la clave.
- Aprendizaje continuo.
- Gestión del cambio, reajuste de objetivos y estrategias por parte de toda la organización, así como medición de resultados y reajuste constante hasta lograr el resultado deseado.
Por Antonio Trueba