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01 / 01 / 1970
El tema de la movilidad urbana esta de moda. Por un lado todas las grandes ciudades del mundo tienen problemas de congestión en detrimento, algunas veces muy serio, de la calidad de vida de su población.
Por otra parte el transporte público y privado aporta una parte significativa de CO2 y otros contaminantes e incide en el calentamiento global que causa ya preocupación generalizada.
Grupos ambientalistas, ONG´s y partidos políticos han adoptado posiciones, en algunos casos radicales, ante este problema. La batalla en redes sociales entre cochistas y ciclistas se recrudece cada vez más.
En la CDMX y los municipios metropolitanos del vecino Estado de México el reto es inmenso. La última encuesta origen-destino realizada por el INEGI es de 2017 y entonces se contabilizaron 34.6 millones de viajes persona/día, la mayor parte del hogar al trabajo ó al estudio y de regreso al hogar.
Es probable que ahora tengamos alrededor de 40 millones. Sin embargo la distribución de los distintos modos no ha variado desde la encuesta anterior que se hizo en 1994. Los autos privados mueven al 21% de los viajes y en el transporte público sigue predominando el llamado concesionado que incluye a muchos microbuses con más de 30 años de antigüedad. Según el informe internacional Tom Tom, que estudia la congestión en 389 ciudades, la CDMX ocupa el lugar 13 en tráfico y el segundo en horas perdidas en traslados.
El Metro que tradicionalmente movía al 14% de los viajes (alrededor de 4 millones diarios) ha reducido su oferta por los problemas derivados de la falta de mantenimiento. 2
El metrobús y el mexibús aunque son buenos sistemas no logran transportar más del 4% de los viajes. Las bicicletas, aunque debe fomentarse su uso, no son relevantes a la movilidad general.
Entre los muchos temas que afectan el desarrollo y calidad de vida de la población el que requiere de una planeación técnica y científica es el transporte. Lo requiere porque es un sistema muy complejo donde participan varios modos: autos, taxis, autobuses, trenes y subterráneos. Ninguno es más importante que otro sino que de su adecuada coordinación depende un buen resultado ya que la movilidad de la ciudad se ve regida por millones de decisiones personales que se toman todos los días.
Por otro lado el desarrollo urbano de la Ciudad está íntimamente relacionado con el transporte. Por ejemplo llevar transporte a zonas que se desean preservar como espacios sin urbanizar no es buena idea y aspectos de la vida urbana como la economía, la productividad, la inseguridad, la vulnerabilidad de las mujeres están directamente relacionados con los traslados en los distintos modos de transporte.
Además cualquier solución es muy intensiva en capital y la construcción de los sistemas conlleva tiempos que trascienden varias administraciones.
Todo esto viene al caso porque el nuevo Gobierno del Estado de México ha anunciado un ambicioso programa de movilidad para los municipios metropolitanos del Valle de México que incluye líneas del metro, metrobús (mexibús) trolebuses y teleféricos.
Sería muy grave que se comenzaran a invertir miles de millones de pesos en esta infraestructura sin una planeación metropolitana adecuada.
El tren México─Toluca es un ejemplo contundente de una decisión tomada con criterios políticos y no técnicos. Este proyecto pretendió mejorar un corredor de transporte de alta demanda. Miles de gentes que viven en Toluca vienen todos los días a trabajar a la CDMX y muchos habitantes de CDMX tienen negocios, familiares y empleos en Toluca. 3
Al ser un corredor de alta demanda la infraestructura carretera es muy buena incluyendo el eficiente Paseo Tollocan. Sobre él y la carretera México─Toluca circulan autobuses de varias empresas que prestan un buen servicio.
El tren Toluca─México iba a costar 30,000 millones de pesos y actualmente va en más de 100,000 millones sin que exista una fecha para su conclusión.
¿Qué se hubiera podido hacer, en términos de movilidad, para la zona metropolitana de la CDMX con esa inversión? (lo que los economistas denominan costo de oportunidad). Ese ingente monto, por ejemplo, hubiera alcanzado para el tan necesario mantenimiento de las líneas del metro y para modernizar toda la flota de taxis y el transporte 'concesionado' que sigue moviendo a mas del 40% de los 40 millones de viajes persona/día de la zona metropolitana.
Es decir, se hubiera podido mejorar el transporte público en términos de comodidad, seguridad y tiempos de recorrido para millones de gentes en lugar de unos cuantos miles.
Preocupa que, por lo que reporta la prensa, el Gobierno del Estado de México intenta sólo prolongar líneas existentes lo cual incrementaría los flujos hacia la CDMX estresando aun más al metro y a sus paraderos y transbordos.
Se perdería con ello una gran oportunidad de reordenamiento de la zona metropolitana creando centros y subcentros urbanos que acerquen el empleo, la educación y los servicios a la población de los municipios metropolitanos y no simplemente los muevan a destinos lejanos con un poco más de eficiencia.
Se entiende que un nuevo gobierno estatal, por primera vez de Morena, en la entidad más poblada del país quiera invertir cuantiosos recursos en este tema.
Sin embargo, si ello no se hace con la debida planeación, el riesgo de empeorar el problema y literalmente 'tirar a la basura' recursos escasos será muy grande.